Parece ser que para el curso próximo va a comenzar el proceso de acreditación de competencias....Viene a recordar a la antigua "prueba de madurez" de FP de primer grado y esperemos que no acabe como aquella: Coladero en el que mediante en examen test se expedían títulos en muchos casos "sociales" ante la necesidad imperiosa de los examinados de obtener el tan preciado título de cara a una posible colocación, promoción profesional etc...
Teóricamente la persona que inicie la acreditación tendrá que demostrar con vida laboral, contratos etc...experiencia en un sector de actividad ó en una profesión y conforme a ello, justificar y probar unidades de competencia para en su caso poder obtener bien certificados de profesionalidad ( expedidos por el Ministerio de Trabajo en el marco de la Formación no reglada) ó títulos de formación profesional específica "troceados" es decir, con determinados módulos aprobados y otros pendientes de cursar en centro educativo.
La idea no es mala máxime si tenemos en cuenta la cantidad de población oficialmente y oficiosamente en desempleo que carecen de ningún tipo de formación pero sí tienen experiencia....De otro lado la dicotomía certificado de profesionalidad-título fp específica me parece mala pues se duplican recursos humanos, se malgestiona el dinero y no aplicamos la excelencia a ninguna de las dos.Con los centros educativos oficiales hay de sobra para atender a la demanda siempre y cuando estén bien dotados en todos los sentidos.
A ver que pasa con todo esto...
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lunes, 16 de mayo de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
Tiempo de cambios.
Después de una temporadita sin asomarme, ni escribir a este balcón ventana hacia el mundo, por cuestiones de conciliación laboral-familiar, vuelvo con mas ganas que nunca.Es época de cambios: Reforma laboral, pensiones-¡a ver lo q queda de ellas!-,huelgas, eres,desempleo, desencanto....y la mar anda revuelta....
Hay que hacerse fuerte en la adversidad y seguir adelante ante todo.Tengo este curso varios alumnos que así lo han demostrado y que hacen que una llegue con ganas e ilusión a su trabajo que al contrario de lo que muchos piensan sin decir ó dicen sin pensar, no es tan fácil y liviano como aparenta sino todo lo contrario.
Así qué a ellos, mis gracias infinitas y por ellos, todo el esfuerzo.
Hay que hacerse fuerte en la adversidad y seguir adelante ante todo.Tengo este curso varios alumnos que así lo han demostrado y que hacen que una llegue con ganas e ilusión a su trabajo que al contrario de lo que muchos piensan sin decir ó dicen sin pensar, no es tan fácil y liviano como aparenta sino todo lo contrario.
Así qué a ellos, mis gracias infinitas y por ellos, todo el esfuerzo.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Lo que se cuece en la calle....
Hola.Después de un paréntesis, la maternidad cambia muchas cosas a la vez que te trae a una personita estupenda y cariñosa, sin actualizar el blog y sin escribir nada otra vez vuelvo a las andadas.Y lo hago recordando una frase que ha aparecido escrita no hace mucho en las calles de Buenos Aires: "Nos mean encima y nos dicen que es lluvia..."que refleja a mi parecer el desencanto, la frustación y el malestar que hoy en día sufren sectores bastantes amplios de la sociedad: Jóvenes titulados en desempleo, jóvenes excluidos, mayores de 45 desempleados, jóvenes mileuristas sobradamente preparados....
Lejos de los despachos oficiales, de ciertos funcionarios, de ciertos políticos, de ciertos sindicalistas, de ciertos directivos y mandos intermedios de la empresa privada.... se encuentra una masa sin rostro único que piensa simultáneamente que ya está bien de tomar el pelo al personal, ya está bien de que en este país el más inútil, iletrado y zafio gane mensualmente lo que ganaría una joven médico MIR al año, que los que nos mandan tanto en la empresa privada como en la administración pública sean los mas trepas y vagos mientras el talento se aparta y estanca en su carrera profesional, y en el mejor de los casos se va a otros países, que el ladrillo haya sido el rey del oro negro y blanco... ...Ese panorama desolador junto a la situación económica, laboral y social es el que actualmente tenemos.No me gustaría que mi hijo heredara nada de todo esto por lo que me encantaría que hubiera una verdadera catarsis que lo transformara: Esfuerzo, meritocracia, trabajo, principios y ética en vez de tanto pragmatismo....
PE: Para tí Francis que eres auténtica.Y para mi ex alumno José Luis que con esfuerzo bestial y ha llegado donde quería...Ojalá la mayoría fuera como él.
Lejos de los despachos oficiales, de ciertos funcionarios, de ciertos políticos, de ciertos sindicalistas, de ciertos directivos y mandos intermedios de la empresa privada.... se encuentra una masa sin rostro único que piensa simultáneamente que ya está bien de tomar el pelo al personal, ya está bien de que en este país el más inútil, iletrado y zafio gane mensualmente lo que ganaría una joven médico MIR al año, que los que nos mandan tanto en la empresa privada como en la administración pública sean los mas trepas y vagos mientras el talento se aparta y estanca en su carrera profesional, y en el mejor de los casos se va a otros países, que el ladrillo haya sido el rey del oro negro y blanco... ...Ese panorama desolador junto a la situación económica, laboral y social es el que actualmente tenemos.No me gustaría que mi hijo heredara nada de todo esto por lo que me encantaría que hubiera una verdadera catarsis que lo transformara: Esfuerzo, meritocracia, trabajo, principios y ética en vez de tanto pragmatismo....
PE: Para tí Francis que eres auténtica.Y para mi ex alumno José Luis que con esfuerzo bestial y ha llegado donde quería...Ojalá la mayoría fuera como él.
lunes, 31 de agosto de 2009
Carta abierta de un docente: Muy buena.
¡PARA REFLEXIONAR!
Vacaciones Santillana
José María García Linares
Es alentador comprobar, para un docente, el altísimo grado de implicación que la sociedad y el Estado españoles están demostrando en las últimas semanas en materia de educación. Qué orgullo al abrir los periódicos y encontrar todo el debate reducido a la lucha Religión/Educación para la Ciudanía, o lo que es lo mismo, como siempre en estas tierras, Partido Popular/Partido Socialista (o estás con nosotros o estás contra nosotros), o encontrarlo también centrado en el largo periodo vacacional de los profesores y los alumnos. Sí señor. Cuestiones de primer orden. Eso es lanzarse a la piscina, nunca mejor dicho, y empaparse hasta las cejas.
Qué rabia me daba de pequeño ir al colegio. No era yo como estos niños postmodernos de hoy en día que se aburren en sus casas y están locos por ver a sus amiguitos en el recreo. No. Yo, en caso de verlos, prefería hacerlo en el parque, en el Club o en la playa. Al aire libre, en grandes espacios, corriendo, saltando y sin muros ni verjas ni señores mayores que te contaban lo mismo que podías leer en esos libros, salvo contadas excepciones que lograban captar tu atención y llevarte de aquí para allá en un viaje fascinante. Cuando llegaba el mes de junio, ya tenía esa cosilla en mi estómago cada vez que veía el cielo azul o sentía esa luz melillense tostadita en el cogote al pasear por la Avenida. Olía a verano, a paz, a felicidad. En los escaparates, esos cuadernillos espantosos de Santillana para repasar y divertirse (por Dios) en julio y agosto. A mis hermanas y a mí no nos hacían falta, que ya estaban nuestro padres poniéndonos todos los días cuentas y copias, para que no se nos secara, a pesar de los chapuzones, la mollera.
El pasado día cinco de febrero el diario El País publicaba un artículo titulado Demasiadas vacaciones en donde se criticaba no sólo las de los profesores, sino también el poco número de días lectivos de los estudiantes. Algunos proponían ahí alargar el final del curso, otros adelantar su comienzo y, como telón de fondo, el problema que tienen los padres actualmente para conciliar su vida laboral con la familia, al parecer responsabilidad de los centros y no de sus empresas, esto es, qué diantres hago con la niña-molestia cuando le den las vacaciones. ¿A dónde la mando? Y leía estas argumentaciones mientras hacía la cola en el Ayuntamiento para recoger un certificado. De cuatro mostradores, sólo funcionaba uno. Hay que ver lo que tardan en servir los desayunos en las cafeterías.
Las vacaciones de nuestros jóvenes son distintas a la de los chicos y chicas de otros países, algo evidente porque aquí no se puede tener a treinta estudiantes metidos en un aula sin cortinas y sin aire acondicionado a finales de junio. El calor es insoportable.
Comparar esta situación con la finlandesa o la sueca es poco provechoso. Pero es que a principios de septiembre la temperatura, al menos en el sur de España, es igual, agobiante. Los que piden adelantar el comienzo al día uno del mismo mes olvidan también que en esas fechas están los exámenes de recuperación y que las plantillas de profesionales están incompletas. Lo que escuece de todo este asunto es que el debate haya saltado nuevamente a los medios por motivos que nada tienen que ver con la enseñanza.
Las familias quieren tener los centros más tiempo abierto para tener allí aparcaditos y cuidaditos a sus criaturas (que, curiosamente, son suyas. Algunos lo olvidan). Y digo aparcados porque da igual que aprendan más o menos (casi nadie trae la tarea hecha), que no haya ordenadores, que haya saturación, que las ratios sean elevadísimas, que falten recursos de todo tipo. Lo que importa, lamentablemente, es que estén allí vigilados porque así no estarán fuera, solos, de ahí la propuesta de varias CCAA de tener los colegios e institutos abiertos por las tardes, o casi de madrugada. La docencia tiene una función fundamental y valiosísima, si se deja ejercerla: la de enseñar. Todo lo que se salga de ese marco no es tarea de los docentes.
Tal y como se están poniendo las cosas, un alumno puede llegar a su colegio a las siete de la mañana, en régimen de acogida temprana, recibir sus seis horas de clase, comer a las dos y media y realizar las actividades extraescolares hasta las seis de la tarde, supuestamente controlados por personal distinto al de los profesores, nos dicen los expertos.
Esto huele a podrido. Todos estos pedagogos, presidentes de no sé qué, coordinadores de no sé cuánto que, o están liberados o no han dado clase en su vida, ¿no tienen nada que decir sobre el hecho de tener a un chico encerrado diariamente casi doce horas en un centro? La solución a los problemas sociales no la tiene en exclusividad la escuela.
¿El Estado no va a hacer nada para que los empresarios flexibilicen los horarios y turnos de sus trabajadores, para que puedan disfrutar de sus hijos?
Ya está bien de echar sobre la enseñanza todas las responsabilidades sociales.
A este paso, en cinco años, estaremos presentes en los partos para registrar la llegada de un nuevo alumno y evitar el fracaso neonato y el absentismo en las incubadoras.
Vacaciones Santillana
José María García Linares
Es alentador comprobar, para un docente, el altísimo grado de implicación que la sociedad y el Estado españoles están demostrando en las últimas semanas en materia de educación. Qué orgullo al abrir los periódicos y encontrar todo el debate reducido a la lucha Religión/Educación para la Ciudanía, o lo que es lo mismo, como siempre en estas tierras, Partido Popular/Partido Socialista (o estás con nosotros o estás contra nosotros), o encontrarlo también centrado en el largo periodo vacacional de los profesores y los alumnos. Sí señor. Cuestiones de primer orden. Eso es lanzarse a la piscina, nunca mejor dicho, y empaparse hasta las cejas.
Qué rabia me daba de pequeño ir al colegio. No era yo como estos niños postmodernos de hoy en día que se aburren en sus casas y están locos por ver a sus amiguitos en el recreo. No. Yo, en caso de verlos, prefería hacerlo en el parque, en el Club o en la playa. Al aire libre, en grandes espacios, corriendo, saltando y sin muros ni verjas ni señores mayores que te contaban lo mismo que podías leer en esos libros, salvo contadas excepciones que lograban captar tu atención y llevarte de aquí para allá en un viaje fascinante. Cuando llegaba el mes de junio, ya tenía esa cosilla en mi estómago cada vez que veía el cielo azul o sentía esa luz melillense tostadita en el cogote al pasear por la Avenida. Olía a verano, a paz, a felicidad. En los escaparates, esos cuadernillos espantosos de Santillana para repasar y divertirse (por Dios) en julio y agosto. A mis hermanas y a mí no nos hacían falta, que ya estaban nuestro padres poniéndonos todos los días cuentas y copias, para que no se nos secara, a pesar de los chapuzones, la mollera.
El pasado día cinco de febrero el diario El País publicaba un artículo titulado Demasiadas vacaciones en donde se criticaba no sólo las de los profesores, sino también el poco número de días lectivos de los estudiantes. Algunos proponían ahí alargar el final del curso, otros adelantar su comienzo y, como telón de fondo, el problema que tienen los padres actualmente para conciliar su vida laboral con la familia, al parecer responsabilidad de los centros y no de sus empresas, esto es, qué diantres hago con la niña-molestia cuando le den las vacaciones. ¿A dónde la mando? Y leía estas argumentaciones mientras hacía la cola en el Ayuntamiento para recoger un certificado. De cuatro mostradores, sólo funcionaba uno. Hay que ver lo que tardan en servir los desayunos en las cafeterías.
Las vacaciones de nuestros jóvenes son distintas a la de los chicos y chicas de otros países, algo evidente porque aquí no se puede tener a treinta estudiantes metidos en un aula sin cortinas y sin aire acondicionado a finales de junio. El calor es insoportable.
Comparar esta situación con la finlandesa o la sueca es poco provechoso. Pero es que a principios de septiembre la temperatura, al menos en el sur de España, es igual, agobiante. Los que piden adelantar el comienzo al día uno del mismo mes olvidan también que en esas fechas están los exámenes de recuperación y que las plantillas de profesionales están incompletas. Lo que escuece de todo este asunto es que el debate haya saltado nuevamente a los medios por motivos que nada tienen que ver con la enseñanza.
Las familias quieren tener los centros más tiempo abierto para tener allí aparcaditos y cuidaditos a sus criaturas (que, curiosamente, son suyas. Algunos lo olvidan). Y digo aparcados porque da igual que aprendan más o menos (casi nadie trae la tarea hecha), que no haya ordenadores, que haya saturación, que las ratios sean elevadísimas, que falten recursos de todo tipo. Lo que importa, lamentablemente, es que estén allí vigilados porque así no estarán fuera, solos, de ahí la propuesta de varias CCAA de tener los colegios e institutos abiertos por las tardes, o casi de madrugada. La docencia tiene una función fundamental y valiosísima, si se deja ejercerla: la de enseñar. Todo lo que se salga de ese marco no es tarea de los docentes.
Tal y como se están poniendo las cosas, un alumno puede llegar a su colegio a las siete de la mañana, en régimen de acogida temprana, recibir sus seis horas de clase, comer a las dos y media y realizar las actividades extraescolares hasta las seis de la tarde, supuestamente controlados por personal distinto al de los profesores, nos dicen los expertos.
Esto huele a podrido. Todos estos pedagogos, presidentes de no sé qué, coordinadores de no sé cuánto que, o están liberados o no han dado clase en su vida, ¿no tienen nada que decir sobre el hecho de tener a un chico encerrado diariamente casi doce horas en un centro? La solución a los problemas sociales no la tiene en exclusividad la escuela.
¿El Estado no va a hacer nada para que los empresarios flexibilicen los horarios y turnos de sus trabajadores, para que puedan disfrutar de sus hijos?
Ya está bien de echar sobre la enseñanza todas las responsabilidades sociales.
A este paso, en cinco años, estaremos presentes en los partos para registrar la llegada de un nuevo alumno y evitar el fracaso neonato y el absentismo en las incubadoras.
viernes, 17 de julio de 2009
¡Felicidades!
Han salido esta mañana las listas de personal seleccionado del proceso selectivo del cuerpo de maestros en sus distintas especialidades.
Felicidades a los aprobados con plaza-en especial a aquellas personas que conozco y que ven reconocido su esfuerzo y sacrificio- y a los que no ó a los suspendidos mi ánimo y comprensión.Sólo es un obstáculo en la dura carrera de las oposiciones.
Felicidades a los aprobados con plaza-en especial a aquellas personas que conozco y que ven reconocido su esfuerzo y sacrificio- y a los que no ó a los suspendidos mi ánimo y comprensión.Sólo es un obstáculo en la dura carrera de las oposiciones.
lunes, 13 de julio de 2009
Vuelta a la carga
¡Hola! Después de mas de 20 días alejada del blog por razones profesionales y personales, vuelvo a la carga en este verano tan atípico que estamos teniendo hasta el momento.Acabó el curso, acabaron los exámenes, evaluaciones....y en septiembre otra vez empieza a girar la noria docente.Me acuerdo especialmente en estos momentos de aquellos que están opositando para el cuerpo de maestros porque los que hemos sido opositores de verdad hemos sufrido bajones, ansiedad, temores justificados ó no, pequeñas alegrías y decepciones y hemos tratado con gente totalmente indeseable e incompetente pero también con gente competente, preparada y responsable.Para ellos-y en especial los cercanos a mí- en esta semana tan crucial se va mi recuerdo y mi homenaje.Alguien me dijo que se trataba de suerte a lo que yo añadí "..y de justicia".....Pues eso, que ojalá cada uno reciba lo suyo y si no es así, no hay que desesperar e insistir.Es un maratón y gana quien resiste algunos en el kilómetro 4 y otros en el 42.Lo importante es llegar y saber cómo resistir.
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